miedo
Cuando era pequeño ya tenía miedo, recuerdo que me daba mucho miedo Drácula, pero no porque me chupara la sangre ni nada de eso, sino porque algo debí ver en alguna peli o me debieron contar, que me daba muy mal rollo el que me metiera con él en el ataud y tuviera que dormir allí siempre. También me daba miedo el hombre del saco, debe ser que no me gustaba nada que me metieran en sitios. El Sacamantecas no me daba nada de miedo en cambio, debía ser algo de provocación "que venga, que venga, a ver si saca algo" también me daba miedo estar solo, me lo sigue dando a veces, precisamente porque siempre he sabido lo que es estar solo. Ahora tengo muchos miedos, miedo a levantarme y no tener en lo que soñar, a levantarme y no tener por lo que luchar, a despertarme y no querer levantarme más. Miedo a que un enfermero me inyecte lo que no es y me mate. Miedo a que me mire y cualquier día me derrita y me quede hecho un charco (no, joder, el enfermero no). Miedo a no verla más, miedo a no oirla más. Miedo a que La Oreja de Van Gogh siga sacando canción tras canción. Miedo al odio, miedo a no saber de dónde vienen los cuchillos ni quien los ha afilado, miedo a coger el teléfono y no tener a quien llamar, miedo a tener que llamar otra vez al 1004, miedo a la enfermedad, miedo a la indiferencia, miedo al fanatismo, miedo a debajo de las camas (siempre pensé que drácula se escondería precisamente debajo de la cama para llevarme al ataud, ahora cuando miro y veo alguna de esas enormes bolas de pelusa pienso que fijo que de alguna sale Drácula) miedo a no reir miedo a no llorar, a que nada me haga reir a que nada me haga llorar, miedo a que ningún rayo ilumine la oscuridad de mi oscuro corazón, miedo a dejar de sentir que me gusta tanto que casi me mareo y encima me gusta que me guste tanto como para marearme, miedo a tener miedo, miedo a no tenerlo, miedo a no saber hasta dónde van a llegar con el festival de eurovisión, miedo a los mediocres que nos gobiernan. Miedo a tí, a tus ojos a tus manos a tu boca, a un día más sin, miedo a la oscuridad, a la luz cegadora, a entrar en un tunel y no salir, a que se acabe la cerveza, a que sólo quede leche y me la tenga que beber. Miedo al dolor. Miedo a sentir demasiado, miedo a no sentir nada.
Muchas de estas cosas llegarán seguro, lo importante no es fingir que no se tiene miedo, todos tenemos miedo a una cosa u otra, lo importante es saber identificarlo, saber convivir con él, saber enfrentarse y poder superarlo. O igual es que soy un cagón



